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Esto es por lo que creo que San Francisco nunca perdió su esencia

Para mí San Francisco es una mezcla de sentimientos y opiniones sobre una ciudad llena de contradicciones.
Sofia J. Valls

Estoy sentada en el aeropuerto, bebiendo la última API made in San Francisco y escuchando aquellos temas que han formado la banda sonora de este viaje.

Una vez más, me voy de una ciudad que siempre tuvo, desde el primer momento, un rincón especial en mi corazón y en mis planes de futuro. A veces escribo sobre sentirme conectada a lugares y a gente de una manera que es difícil de explicar. A veces estas conexiones no tienen lógica; simplemente ocurren.

Para mí San Francisco es una mezcla de sentimientos y opiniones sobre una ciudad llena de contradicciones.

Está el San Francisco de los hippies y el San Francisco de las empresas tecnológicas.

El primero es la esencia de la ciudad, la razón por la que San Francisco fue el centro del movimiento de la contra cultura en los 60. Si alguna vez has leído a Jack Kerouac, Tom Wolfe o Ken Kesey y vas a la esquina de Ashbury y Haight, casi podrás sentir la energía de estos autores corriendo arriba y abajo de estas calles intentando cambiar el mundo. Y mientras estás ahí mirando a tu alrededor apenas podrás creer que aquellos autores a los que leíste pisaron el mismo suelo que tu estás pisando ahora mismo. 

Ahí estaba Sal Paradise y Dean Moriarty de camino a la próxima fiesta o planeando su próximo viaje. Exáctamente en ese punto donde te encuentras ahora mismo. 

Mucho después, las empresas de tecnología aparecieron, Steve Jobs creó Apple en un garaje mientras Sergey y Larry hicieron más o menos lo mismo unos años después. Sin embargo, ellos también cambiaron el mundo y empezaron un movimiento. En vez de luchar con flores y canciones, ellos lo hicieron con tecnología e inteligencia. Al igual que Kerouac y Wolfe, Jobs y los demás fueron visionarios de su propia época, con una visión demasiado avanzada para entonces. Todo el mundo pensó que estaban locos, ¿cierto?

Al final, todo el mundo se queja de que San Francisco ha perdido la esencia de los 60 por culpa de las empresas de tecnología. Aquellos verdaderos nativos de San Francisco (también llamados unicornios porque, ¿quién realmente es de San Francisco hoy en día?) siguen queriendo preservar esa esencia y ese estilo de vida, cuando la finalidad principal de esta ciudad no ha cambiado ni un ápice.

Sigue siendo un sitio donde todo es posible, donde cualquier idea disparatada se convierte en realidad: una ciudad llena de pioneros y rebeldes. El sitio donde todo está en constante ebullición y el sitio que marca el principio de cualquier movimiento cultural que en unos años será considerado como guay y todos copiarán.

Es por esto que estoy segura que en 30, 40 años algún autor pondrá nombre a esta revolución tecnológica en la que estamos viviendo y también pondrá nombre a la gente que está cambiando las reglas del juego mientras viven en San Francisco.

La pregunta entonces es: ¿Quieres ser un espectador de este movimiento y contarle a tus hijos que tu viviste esta época o quieres contarles que realmente fuiste parte de ella?

Escrito originalmente en Junio de 2016

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